Antonio De Marcelo Recuerdo la historia que me platicó un amigo: era un sujeto que conoció a otro en una fiesta, en medio de los tragos se juraron amistad para toda la vida. Horas después mataron a uno atrás de la casa. En efecto fue una amistad para toda la vida, al menos para la que le quedaba. Cuento esto, porque hay vidas tan cortas, como la de ese bebé que abandonaron en León, Guanajuato. Lo dejaron la tarde del sábado con sus cobijitas y en un lugar donde podrían hallarlo los que pasaran por el lugar. En efecto, pasó alguien, escuchó el llanto y pidió la presencia de la autoridad que llevó al niño a una clínica, por las picaduras de hormiga que tenía por todo el cuerpo, además de la hipotermia, dadas las horas que pasó en ese frío lugar. Para la madrugada del día siguiente ya no había más nada que hacer. El bebé había muerto. Lo envolvieron un una sábana y lo entregaron a la morgue, donde esperarán un tiempo y de no ser identificado lo enviarán a la fosa común. La ...