Antonio De Marcelo
Recuerdo la historia que me platicó un amigo: era un sujeto que conoció a otro en una fiesta, en medio de los tragos se juraron amistad para toda la vida. Horas después mataron a uno atrás de la casa. En efecto fue una amistad para toda la vida, al menos para la que le quedaba.
Cuento esto, porque hay vidas tan cortas, como la de ese bebé que abandonaron en León, Guanajuato. Lo dejaron la tarde del sábado con sus cobijitas y en un lugar donde podrían hallarlo los que pasaran por el lugar.
En efecto, pasó alguien, escuchó el llanto y pidió la presencia de la autoridad que llevó al niño a una clínica, por las picaduras de hormiga que tenía por todo el cuerpo, además de la hipotermia, dadas las horas que pasó en ese frío lugar.
Para la madrugada del día siguiente ya no había más nada que hacer. El bebé había muerto.
Lo envolvieron un una sábana y lo entregaron a la morgue, donde esperarán un tiempo y de no ser identificado lo enviarán a la fosa común. La nota completa está aquí: Muere bebé picada por hormigas e hipotermia, luego de ser abandonada en León.
No es el único caso, en 2019 dejaron a un bebé en la puerta de una casa, incluso agregaron sentido mensaje, así lo publicó La Prensa: Abandonan a bebé en una cajita, dejan sentido mensaje para que lo cuiden.
Los casos se suceden, resultado de una sociedad indolente, gente que ha perdido el sentido de humanidad.
Lo refleja el caso de otro bebe, éste hallado en una maleta, según lo reportó el diario La Prensa: Desalmadas personas tiraron a la calle a bebé muerta en una mochila.
Luego se publicó un retrato de la nena, pero nadie acudió a reconocerla y menos a reclamarla, quizá también vaya a la fosa común.
Hacer una lista de estos dolorosos casos solo traería letras y más letras en un mundo que necesita acción.
Las vidas son como son, nadie puede alargarlas, pero si hacerlas mejores, duren lo que duren.
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